En la pasada Semana Santa estrenó en España una nueva entrega de la inabarcable filmografía del director coreano Hong Sang-soo. La peculiaridad que presenta esta película es que su protagonista es Isabelle Huppert, quien ya colaboró con el director en algunos trabajos de la década pasada, incluido “En otro país”, film en donde el director abandonaba a su suerte a la protagonista francesa en una ciudad costera coreana. En esta oportunidad , el modelo es bastante similar. “La Viajera” (así se titula la película) en cuestión aparece ahí, en un barrio de Seul (suponemos) , algo a la deriva, no sabemos muy bien cómo llegó ahí. El capricho y el azar, que siempre movilizan los guiones de Sang-soo, aquí se esparcen de entrada al echar a andar al personaje de Huppert sobre las calles de Seul.

Los problemas generados por el choque cultural son suavizados mediante la curiosidad para con el prójimo, y los conflictos lingüísticos con los lugareños se sirven de un relieve lúdico y poético para el sobrevenir de los mínimos acontecimientos.
Hay una canción en el nuevo disco del grupo franco argentino Perro Fantasma («Cuando llega la noche», 2025) que se titula “Extranjera”. El procedimiento poético que traza Pauline Fondevila me recuerda un poco al de Hong Sang-soo para con su protagonista francesa. Fondevila es una artista que carga por momentos con lo que podríamos llamar un proceso de inmigración a la inversa, en donde el ciudadano del primer mundo es el que decide armar una vida en un país del sur global. En “Extranjera” aparecen el humor junto con la ensoñación de no saber bien a donde se está, y un poco también con la noción de incomprensión de los motivos que corresponden a ese movimiento. De manera lúdica , el desarraigo abandona todo atisbo de tópico de drama social para ponerse a la orden del juego: la protagonista se pierde, no memoriza las calles de donde vive, se entrega al punto azaroso de un posible desplazamiento.

El ojo externo de Fondevila ya fue anteriormente magistral para poder describir con cierta distancia cultural paisajes de la Santa Fe rural, volviéndolo , en aquel primer e invaluable disco de Perro Fantasma, un improbable escenario de relatos enrarecidos.
El nuevo disco de Perro Fantasma apareció en las bateas digitales con un lustro de distancia de su anterior LP, “Corazón y Alma». En el medio, quitando la pausa obligada de la pandemia, el grupo consolidó un sonido en vivo que dejó de ser meramente una puesta en escena del universo unipersonal de la dupla entre Fondevila y Federico Colombo (bajista, co autor de la música, productor y miembro fundador del proyecto) para ser verdaderamente un conjunto de múltiples capas, en donde las texturas de teclados de Carla Colombo y , en especial , la guitarra eléctrica de Germán Bertino se vuelcan a un protagonismo que suma capas de sustento al probado universo personal del grupo. La atmósfera del mismo siempre estuvo ahí. Posiblemente se puedan contar con los dedos de las manos lxs letristas que actualmente en Argentina puedan proveer del imaginario de una artista probada como Fondevila. En un contexto metamusical de exaltación de la primera persona, de autorreferencialidad forzada, de valores aspiracionales y de nulo sentido del humor, el universo expansivo de Perro Fantasma ya no es solo una bocanada de aire fresco sino que se manifiesta en una isla de autenticidad multidisciplinaria . Al igual que Hong Sang-soo, quien compone e interpreta la música de las películas que él mismo dirige, en Perro Fantasma se encuentra todo el universo expandido de la obra de Fondevila. Detenerse en los videos, las portadas, los afiches de las giras, en las letras es sumergirse en una visión del mundo.






